www.despertardelacosta.com

LOCALES

REGIONALES

ESTATALES

POLICÍACA

HORÓSCOPOS

DEPORTES

OPINIÓN

 
 Web site del periódico Despertar de la Costa - Zihuatanejo, Gro.
Viernes, 09 Mayo 2008 

 

 

 

 

 

 

 

INDICE

Quiénes Somos?
 

SECCIONES

Página Principal
Editorial
Locales
Regionales
Estatales
Policíaca
Horóscopos
Deportes
Opinión
Carta para el  Director
 
 

UTILIDADES

Archivo
Fotos
 
 
 

 

Madres ancianas tienen que pedir limosna para sobrevivir

 

*En varios casos, hijos e hijas se han olvidado de ellas

FÉLIX REA SALGADO

Petatlán.— Aunque el DIF cuenta con programas para las madres, todavía hay quienes son padre y madre en los hogares, y a veces tienen que pedir limosna o vender algún producto para subsistir y llevar dinero a su familia.

Existe la famosa frase “Una madre es para un hijo, mas no un hijo es para una madre”, la cual da a entender que la madre siempre lo será; sin embargo, el hijo siempre es ingrato.

En recorrido por algunos lugares de Petatlán, Despertar de la Costa preparó un reportaje sobre la triste realidad de algunas madres, que día a día acuden a trabajar para llevar el sustento a sus hogares, y que también desempeñan el rol de padre.

La señora Petra Mendiola Martínez, quien, de acuerdo con información de ella y de su hija, Elizabeth Leyva Mendiola, tiene 121 años, los cuales ha dedicado a la venta de flores, actualmente y antes mantuvo a sus hijos lavando ajeno. Ahora es ayudada por Elizabeth, quien la lleva en una silla de ruedas que le dio el ayuntamiento de Zihuatanejo.

Las dos recorren las calles de Petatlán ofreciendo plantas medicinales y flores que venden entre los 40 y 60 pesos, para seguir viviendo, porque no tienen el apoyo de sus hijos, más que de Elizabeth, que le ayuda a caminar.

“Estoy orgullosa por llegar a esta edad; no puedo caminar, pero tengo ganas de seguir trabajando, aunque sea vendiendo flores o si alguien me da una monedita se la recibo, porque tenemos que comer”, dijo sonriendo cuando se trasladaba a su casa en El Barrozal. Antes recalcó que es asidua lectora de Despertar de la Costa.

Gregoria Lobato, conocida como Goyita, tiene hijos muy lejos y ahora vive en la casa de un familiar en la colonia El Cayuco. A sus 88 años y apoyada por una andadera acude todos los días al mercado a pedir limosna; recibe aunque sea cincuenta centavos y no se enoja, dijeron algunos comerciantes, quienes día a día la ven llegar. No pudo contestar a las preguntas porque no oye.

Alejandra Núñez, conocida como La Prima , quien sufre de una enfermedad que le dificulta caminar, tiene dos hijas que no la apoyan porque son casadas y viven con sus esposos, quienes se avergüenzan de ella porque pide limosna para ayudarse. Ella duerme en un pequeño cuarto en la calle Cuauhtémoc.

“Yo vengo todos los días a pedir ayuda, a veces vendo algunas cosas como servilletas y comales; algunas personas que se preocupan por mí me dan unas monedas, porque a quienes les vendo mis productos a veces no me pagan; otros dicen que por mi enfermedad siempre estoy borracha y se burlan”, dijo sonriendo.

Lamentó que el ayuntamiento no tenga algún programa para apoyarla o para ayudar a las personas con alguna discapacidad o enfermedad, que se ven obligadas a trabajar o pedir limosna para sobrevivir, como en su caso.

María Tlahuancapa es madre soltera joven y se dedica a vender ajos, cominos y todo tipo de recaudos, para llevar sustento a su familia, aunque lamentó que las ventas están tan bajas que a veces sólo vende 30 pesos, que ya son buenos, aunque sea para el café y el pan.

Irene Santiago Hernández, del barrio de La Hoja , madre de 8 hijos, lamentó que ahora viva sola, porque sus vástagos se han casado y se han ido. Ella se quedó sola y se ve obligada a vender en los puestos semifijos del mercado; ofrece ahí mango verde, limones, chile, yerbabuena y epazote, entre otros. En su mensaje dijo que quiere mucho a sus hijos, aunque no estén con ella.

Hilaria Armenta Sánchez, de 84 años, quien vive en El Cayuco con una sobrina y es tía del presidente municipal Tony Armenta, lamentó que tenga que pedirle a su propio sobrino 10 o 50 pesos para comer: “ni modo, es el presidente y debe ayudarme, porque aunque estoy en Pensión Guerrero, no me alcanza lo que me dan, y tengo que sobrevivir”, dijo al tiempo que sonreía.

Leobarda Gaona Álvarez, de 88 años, con domicilio en la calle Montes de Oca sur número 76, dijo que tiene cuatro hijos quienes, cuando pueden, la ayudan, pero en muchas ocasiones se siente triste porque no la visitan, y menos en estas fechas que es el día de las madres.

 

 

 Hoy Opinan

EDITORIAL

PREVENCIÓN OMITIDA

S.O.S COSTA GRANDE

(MISAEL TAMAYO HERNÁNDEZ, in memoriám)

PARA REFLEXIONAR

ISRAEL LEITO

NUTRICIÓN

ELIZABETH ALANIZ

LA RUEDA DE LA FORTUNA

ALFREDO SARABIA

CARTON

 

 

Portada

Contraportada

 

Página PrincipalLocales | Regionales | Estatales | Policíaca | Horóscopos | Deportes | Opinión
2005 Todos los Derechos Reservados Despertar de la Costa

CONTACTO VIA TELEFONICA Y ELECTRONICA

TELS. 01 (755) 55 4 16 69 Y 54 4 65 29

e-mail  notas@despertardelacosta.com