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Madres
ancianas tienen que pedir limosna para sobrevivir
*En varios casos, hijos e hijas se han olvidado de
ellas
FÉLIX REA SALGADO
Petatlán.—
Aunque el DIF cuenta con programas para las madres, todavía hay
quienes son padre y madre en los hogares, y a veces tienen que pedir
limosna o vender algún producto para subsistir y llevar dinero a su
familia.
Existe la famosa frase “Una madre es para un hijo,
mas no un hijo es para una madre”, la cual da a entender que la
madre siempre lo será; sin embargo, el hijo siempre es ingrato.
En recorrido por algunos lugares de Petatlán, Despertar
de
la Costa
preparó un reportaje sobre la triste realidad de algunas madres,
que día a día acuden a trabajar para llevar el sustento a sus
hogares, y que también desempeñan el rol de padre.
La señora Petra Mendiola Martínez, quien, de
acuerdo con información de ella y de su hija, Elizabeth Leyva
Mendiola, tiene 121 años, los cuales ha dedicado a la venta de
flores, actualmente y antes mantuvo a sus hijos lavando ajeno. Ahora
es ayudada por Elizabeth, quien la lleva en una silla de ruedas que le
dio el ayuntamiento de Zihuatanejo.
Las dos recorren las calles de Petatlán ofreciendo
plantas medicinales y flores que venden entre los 40 y 60 pesos, para
seguir viviendo, porque no tienen el apoyo de sus hijos, más que de
Elizabeth, que le ayuda a caminar.
“Estoy orgullosa por llegar a esta edad; no puedo
caminar, pero tengo ganas de seguir trabajando, aunque sea vendiendo
flores o si alguien me da una monedita se la recibo, porque tenemos
que comer”, dijo sonriendo cuando se trasladaba a su casa en El
Barrozal. Antes recalcó que es asidua lectora de Despertar
de
la Costa.
Gregoria Lobato, conocida como Goyita, tiene hijos muy lejos y ahora vive en la casa de un familiar
en la colonia El Cayuco. A sus 88 años y apoyada por una andadera
acude todos los días al mercado a pedir limosna; recibe aunque sea
cincuenta centavos y no se enoja, dijeron algunos comerciantes,
quienes día a día la ven llegar. No pudo contestar a las preguntas
porque no oye.
Alejandra Núñez, conocida como
La Prima
, quien sufre de una enfermedad que le dificulta caminar, tiene dos
hijas que no la apoyan porque son casadas y viven con sus esposos,
quienes se avergüenzan de ella porque pide limosna para ayudarse.
Ella duerme en un pequeño cuarto en la calle Cuauhtémoc.
“Yo vengo todos los días a pedir ayuda, a veces
vendo algunas cosas como servilletas y comales; algunas personas que
se preocupan por mí me dan unas monedas, porque a quienes les vendo
mis productos a veces no me pagan; otros dicen que por mi enfermedad
siempre estoy borracha y se burlan”, dijo sonriendo.
Lamentó que el ayuntamiento no tenga algún programa
para apoyarla o para ayudar a las personas con alguna discapacidad o
enfermedad, que se ven obligadas a trabajar o pedir limosna para
sobrevivir, como en su caso.
María Tlahuancapa es madre soltera joven y se dedica
a vender ajos, cominos y todo tipo de recaudos, para llevar sustento a
su familia, aunque lamentó que las ventas están tan bajas que a
veces sólo vende 30 pesos, que ya son buenos, aunque sea para el café
y el pan.
Irene Santiago Hernández, del barrio de
La Hoja
, madre de 8 hijos, lamentó que ahora viva sola, porque sus vástagos
se han casado y se han ido. Ella se quedó sola y se ve obligada a
vender en los puestos semifijos del mercado; ofrece ahí mango verde,
limones, chile, yerbabuena y epazote, entre otros. En su mensaje dijo
que quiere mucho a sus hijos, aunque no estén con ella.
Hilaria Armenta Sánchez, de 84 años, quien vive en
El Cayuco con una sobrina y es tía del presidente municipal Tony
Armenta, lamentó que tenga que pedirle a su propio sobrino 10 o 50
pesos para comer: “ni modo, es el presidente y debe ayudarme, porque
aunque estoy en Pensión Guerrero, no me alcanza lo que me dan, y
tengo que sobrevivir”, dijo al tiempo que sonreía.
Leobarda Gaona Álvarez, de 88 años, con domicilio
en la calle Montes de Oca sur número 76, dijo que tiene cuatro hijos
quienes, cuando pueden, la ayudan, pero en muchas ocasiones se siente
triste porque no la visitan, y menos en estas fechas que es el día de
las madres.
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CARTON |
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Contraportada |
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