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S.O.S
COSTA GRANDE
(MISAEL TAMAYO HERNÁNDEZ, IN MEMÓRIAM)
Si
algo he sostenido cuando se trata de encontrarle las buenas al
gobierno de Zeferino Torreblanca, es que hay avances evidentes en el
sector de Seguridad Pública. Aún antes de que el gobierno federal
lanzara
la Iniciativa México
para profesionalizar los cuerpos policiales, el gobierno estatal había
dado varios pasos adelante, modernizando los cuarteles regionales de
la Policía
Preventiva
Estatal, y considerándolos centros de atención integral, no
solamente en asuntos de seguridad, sino también de protección civil.
La
inversión ha sido millonaria, pero aún insuficiente. Eran tantos los
rezagos en esta materia, que todavía recordamos a los policías
estatales mendigando vales de gasolina en los ayuntamientos, viviendo
en pocilgas inmundas, sin los mínimos servicios, y con vehículos
caducos, mientras que el secretario del ramo y la alta burocracia del
sector se enriquecía con los recursos cuantiosos que venían
etiquetados para esas tareas.
Si
en algún sector ha habido cambios, ha sido en éste. Hay otro en el
cual podríamos aplaudir los avances, y eso es en el Registro Civil,
donde no solamente se han digitalizado cerca de 8 millones de actas de
nacimiento, creando un archivo público controlado, y abriendo cajeros
automáticos para que los ciudadanos obtengan sus actas sin viajar al
lugar al que fueron bautizados. Sería esta área de la administración
pública estatal la que más ha avanzado, además, en el combate a la
corrupción en el nivel central, quedando pendiente lo que a los
ayuntamientos corresponde, donde se comete el mayor número de errores
y abusos. Eso terminará cuando en los ayuntamientos se deje de
nombrar como oficiales mayores a cualquiera, sólo para pagar la cuota
política que le corresponde.
En
menor medida, es también cierto que ha habido una inversión sin
precedentes en el segundo nivel de atención a la salud, modernizando
hospitales a los que desde hacía 20 años no se le invertían
recursos en su mantenimiento o remodelación.
Pero,
como decíamos, dado el lastre heredado, lo hecho ha sido insuficiente
y se espera que la nueva ley de Seguridad Pública recientemente
aprobada por el Congreso de
la Unión
, finque las bases de un verdadero desarrollo de la policía
preventiva, instituyendo el servicio policial de carrera y, sobre
todo, auditando los recursos de seguridad pública.
Enterados
de cómo operan los cuarteles de la policía preventiva del estado, a
cargo de Heriberto Salinas Altés, no deja de sorprender el cambio:
los cuarteles han dignificado el quehacer de los policías; estos han
recibido un permanente entrenamiento y las instalaciones están diseñadas
para que se practique deporte. Hay dormitorios dignos y un comedor en
el que se ofrece una alimentación balanceada.
Lo
más importante, quizá, es la fiscalización del dinero, pues los
coordinadores regionales están obligados a justificar cada peso que
se les asigna, llevar una bitácora de sus recorridos, los cuales se
cotejan con el gasto de gasolina, y es motivo de llamada de atención
si se tiene algún vehículo parado por falta de mantenimiento. Para
ello, en los cuarteles hay un taller de servicios mecánicos básicos.
Todo
este esfuerzo, sin embargo, se queda en el camino cuando nos informan
que en Zihuatanejo, hay un centro inteligente que opera a la mitad de
su capacidad, y entorpece el trabajo de los policías preventivos.
De
las 18 cámaras del sistema conocido como CIHUA, sólo 10 están en
buenas condiciones, quedando casi la mitad de la ciudad sin vigilancia
electrónica.
Estas
cámaras, hay que decir, fueron instaladas durante la administración
anterior. Y según que ya se van a arreglar. Esperemos, porque de que
hay dinero, hay dinero. Fuertes han sido las sumas transferidas para
Zihuatanejo en el marco de la lucha contra el narcotráfico, y
queremos nuestro dinero trabajando, no en el cajón de los
funcionarios.
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CARTON |
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Contraportada |
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