|
|
|
|
LECTURA
POLÍTICA
NOÉ
MONDRAGÓN NORATO
Referéndum viciado en
la UAG
Parece un ejercicio democrático.
Pero no escapa a las tentaciones autoritarias e impositivas del rector de
la UAG
, Arturo Dolores Contreras Gómez. Se trata del referéndum
para revocar o ratificar el mandato del actual Comité Ejecutivo
Central del Sindicato de Trabajadores Académicos de
la UAG
(STAUAG). Un juego de poder que despide putrefactos olores. No es para
menos: el rector necesita de aliados incondicionales
y sumisos —como lo estilaba el más viejo PRI—, para operar
todos sus negocios y triquiñuelas
en la desvencijada y
saqueada universidad
guerrerense. El diagnóstico lo dice todo:
1.- PACTAR CON LOS SINDICATOS.— En
la UAG
todo lo inadmisible y asombroso
resulta posible. Es común
ver a dirigentes sindicales que luego saltan a ser funcionarios de la
administración central. El apoyo del sindicalismo universitario les
sirve reiteradamente, para conseguir objetivos
de poder. Una situación que no se modifica en virtud de una
situación delicada, perversa y
cínica: la refuncionalización
de la práctica priista hecha costumbre
en todas las corrientes internas que se disputan el poder dentro de
la UAG. Así
, los verdaderos intereses de la base laboral son ignorados
por representantes sindicales predispuestos al cochupo y al acuerdo
en lo oscurito con la parte patronal. El compromiso adquirido
con la base trabajadora existe solamente en la retórica hueca y demagógica del
discurso regresivo, muy aclamado y utilizado por los
sátrapas de la circunstancia universitaria. Porque en la realidad
objetiva y tangible, los dirigentes sindicales actúan movidos por sus
intereses personales y de corriente.
Por simple obviedad, esta dinámica ha sido reproducida
en el actual Comité Ejecutivo Central del STAUAG. Por ejemplo, su
actual titular José María Hernández Navarrete, no ha perdido
oportunidad alguna para beneficiar
a sus más allegados. Sean de corriente
o familiares. Y ha soslayado una y otra vez, las decisiones de los
trabajadores para estallar la
huelga. Negocia en
corto con el rector Contreras, el pliego petitorio que se
firma. El cual por lo regular, no
se cumple. O se hace a medias. En sus dos años como dirigente
sindical no ha logrado grandes
cosas. Porque el reconocimiento a la antigüedad laboral para los
jubilados resultó ser una
farsa. Y las constantes tomas
de rectoría por parte de maestros inconformes provenientes de
distintos puntos de la entidad, son el síntoma cruel de la
incompetencia real del STAUAG. Desnuda la situación real del prostituido sindicalismo
universitario: los trabajadores académicos están a merced absoluta
de la parte patronal —
la Rectoría
y su inquilino— y de sus decisiones unilaterales
y dictatoriales. Al carecer de ese apoyo, optan por la movilidad y
la acción por su cuenta. El STAUAG es simple parapeto
y excusa del rector Contreras Gómez, para operar una política
laboral regida por las
desigualdades, los favoritismos,
el arribismo, la exclusión
a sus adversarios, y el consecuente encono
y deterioro de la práctica
académica. Como a sus antecesores, lo único que realmente le
interesa, es mantener controladas
a todas las corrientes internas de
la UAG. Y
también a los dos sindicatos. Sus acuerdos
y pactos prolongados, representan la evidencia más elocuente
acerca de las relaciones mafiosas que los hacen depender mutuamente. Necesitarse para
consumar sus planes. Por eso mismo, Contreras Gómez no puede permitir
que un simple referéndum interno le
quite de tajo, a uno de sus más visibles aliados
sindicales. En este caso, José María Hernández Navarrete. ¿O
acaso no es extraño que en Acapulco se robaran una camioneta con la paquetería
electoral? ¿No movió el rector a sus operadores electorales en la
coyuntura? ¿Por qué razón se presentó en algunas unidades académicas
de la zona centro, cuando apenas comenzaba a realizarse el referéndum?
Eso no fue todo. Navarrete y el rector Arturo Dolores fraguaron también,
un madruguete
en los medios de comunicación. Sobre todo en dos zonas clave:
Chilpancingo y Acapulco. Así y con el 18.35
de los votos, el 53 por ciento
de los académicos se pronunció por la ratificación,
mientras que el 44 lo hizo
por la revocación. Esto en
Chilpancingo. Curiosamente, en Acapulco se mantenía una tendencia
similar: dos a uno, por la ratificación. La certidumbre de que hubo manoseo y contaminación
del proceso por parte de la rectoría, no deja lugar a dudas. Porque
está en juego no solo el deficiente
proyecto sindical que explota para su beneficio; sino la estabilidad
política universitaria
del propio Arturo Dolores y su cuestionada corriente.
2.- LEGITIMAR: UN ENGAÑO MÁS.— Desde
donde se le vea, el referéndum
estuvo viciado desde su
origen. Fue en todo caso, una exitosa treta para legitimar mañana viernes, lo que nació torcido
y deslegitimado: un sindicato corrupto
y entregado a los brazos del rector en turno. Eso es justamente lo más
abominable: que las cuotas
sindicales de los universitarios se utilicen para volver a embaucar a los trabajadores académicos. Meterlos en un proceso
electivo, cuyos beneficios no los alcanzan en realidad. Y sirven en
todo caso, a los intereses de las corrientes políticas carroñeras de
la UAG
que juegan así, a una democracia
grotesca. Porque al final de cuentas, con revocación o ratificación en el STAUAG, ellas son como los
caciques externos: nunca
pierden.
dragonato@hotmail.com
|
|
|
CARTON |
 |

|
Contraportada |
 |
|
|
|