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AVELLANA

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Previene la formación de cálculos renales

Propiedades e indicaciones: A pesar de ser un alimento muy concentrado, las avellanas se dirigen bastante bien, mejor incluso que las almendras o las nueces. Son tan energéticas que un solo puñado de avellanas aporta las calorías necesarias para estar practicando gimnasia durante una hora. El valor nutritivo de las avellanas es similar al de las almendras. Sin embargo, las avellanas superan a las almendras en calorías, grasas, vitamina B1 y folatos; en cambio, las avellanas aportan menos proteínas, calcio, fósforo, hierro y niacina que las almendras. 

La avellana constituye una buena fuente de grasas, de proteínas, de vitaminas B1 y B6 y de minerales (especialmente calcio, fósforo, magnesio y manganeso).

Al igual que otros frutos secos, las avellanas contienen apenas provitamina A y vitamina C. Son relativamente pobres en hidratos de carbono, Por eso conviene que los deportistas las coman junto con frutos desecados ricos en hidratos de carbono, como las pasas, higos o dátiles.

Su consumo está especialmente indicado en estos casos:

Cálculos renales: El doctor Valnet, destacado fitoterapeuta francés, subraya la acción preventiva de las avellanas en la formación de cálculos en las vías urinarias. Su consumo habitual se recomienda en la dieta de los que padecen de litiasis renal, especialmente cuando se trata de cálculos de urato. Un puñado de avellanas cada mañana da buenos resultados.

Diabetes: Por su escasez en hidratos de carbono y su gran aporte energético, la avellana es un buen complemento en la dieta de los diabéticos.

Siempre que exista mayor necesidad de energía: deportistas, adolescentes, convalecencia de enfermedades debilitantes. Son también muy aconsejables en la dieta de las mujeres embarazadas.

Preparación y empleo

Crudas: Cuando las avellanas se consumen crudas conviene masticarlas muy bien, tanto si se toman frescas, recién cortadas del árbol, como secas.

Tostadas: Son más sabrosas que las crudas, y resultan también más digestibles para la mayoría de las personas.

Aceite: El aceite de avellanas se usa poco, debido a que se enrancia con mucha rapidez.

Horchata: Después de tener la avellana a remojo durante ocho horas, se machacan hasta convertirlas en una pasta. A continuación se les añade agua (un vaso por cada 30g de avellanas) y después de una o dos horas se pasan por un colador fino. El líquido obtenido es la horchata de avellanas.

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